Fa 20 anys que tinc 20 anys

Quan les companyes de Decidir ens fa lliures / Nosaltres decidim em demanen que escrigui unes ratlles sobre la plataforma i la campanya endegada per frenar la reforma de l’avortament, em ve al cap el títol d’aquest LP d’en Joan Manuel Serrat: “Fa 20 anys que tinc 20 anys”. ...  Segueix llegint

Imprescindible su lectura: Obispos, aborto y castidad

Interesantísimo artículo de Jesús Mosterín (profesor de Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC) en El País de ayer “La Iglesia católica ha puesto en marcha una campaña fundamentalista con el fin de paralizar la revisión de la ley de aborto vigente. Pero también prohíbe la contracepción. Sólo permite la castidad o el natalismo salvaje” “La campaña episcopal se basa en el burdo sofisma de confundir un embrión (o incluso una célula madre) con un hombre. Por eso dicen que abortar es matar a un hombre, cometer un homicidio. El aborto está permitido y liberalizado en Estados Unidos, Francia, Italia, Portugal, Japón, India, China y en tantos otros países en los que el homicidio está prohibido. ¿Será verdad que todos ellos caen en la flagrante contradicción de prohibir y permitir al mismo tiempo el homicidio, como pretenden los agitadores religiosos, o será más bien que el aborto no tiene nada que ver con el homicidio? De hecho, el único motivo para prohibir el aborto es el fundamentalismo religioso. Ninguna otra razón moral, médica, filosófica ni política avala tal proscripción. Donde la Iglesia católica (o el islamismo) no es prepotente y dominante, el aborto está permitido, al menos durante las primeras semanas (14, de promedio)” Recomiendo su lectura completa!!!!  ...  Segueix llegint

"Delirio" de Almudena Grandes

EL PAÍS – Última – 23-03-2009Ese niño que gatea junto a un lince en la campaña promovida por la Conferencia Episcopal contra la reforma de la ley del aborto no lleva encima una etiqueta de especie protegida, y es lógico, porque no sabemos nada de él. Si no hubiera sido engendrado mediante una cópula natural y proviniese, por ejemplo, de un proceso de selección de embriones destinado a salvarle la vida a un hermano o hermana mayor que él, y que gracias a eso estuviera corriendo por ahí, la Iglesia católica no habría sido partidaria de proteger su nacimiento.Tampoco sabemos en qué clase de hombre va a convertirse ese niño. Porque si de mayor se sintiera atraído sexualmente por otros hombres y viviera en países como Irán, donde esa opción es un delito castigado con la muerte, la Iglesia católica, que a través del Vaticano votó en la ONU contra la despenalización de la homosexualidad, tampoco movería un dedo por evitar su ejecución. Lo que sí sabemos es que ese niño tiene la suerte de ser blanco y, probablemente, español. Porque si fuera negro y viviera en África, donde el sida mata a millones de personas cada año, correría el riesgo de crecer en un país que aplicara la doctrina de Benedicto XVI, que acaba de declarar en Camerún que el preservativo, lejos de ser eficaz contra el sida, llega a agravar la enfermedad. Y sólo podría escoger entre la castidad y la muerte.Me gustaría conocer la opinión de los científicos que apoyan la campaña de los obispos acerca de esa condena del preservativo, que salva a diario del sida a millones de occidentales blancos y bien informados. Después de semejante irresponsabilidad, que Martínez Camino, portavoz de una institución capaz de producir, por otra parte, dogmas como la Inmaculada Concepción de la Virgen María, afirme que la tolerancia social del aborto es “la peor patología de la razón”, me parece un puro delirio.

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